La economÃa de consumo favorece que aumentemos constantemente nuestro ajuar de cachivaches (la mayorÃa inútiles). La producción ridÃculamente barata (nos dicen) de todo tipo de objetos, en paÃses en los que la legislación laboral cabe en un papel de fumar (en letras de cuerpo 28), hace que dispongamos de las cosas más insólitas, sean bolÃgrafos, útiles (¿?) de cocina, llaveros, o mandÃbulas-automóviles, a precios inverosÃmiles. Antes tenÃamos un reloj. Hoy tenemos por lo menos 10.